En Cuba, uno de los lanzamientos estrella de 2007 en Essen, además del sempiterno dinero, hay:
* Tres tipos de recursos: piedra, madera y agua
* Tres tipos de productos: cítricos, caña de azúcar y tabaco
* Dos tipos de bienes: cajas de puros y botellas de ron
Además, los productos y los bienes son considerados, en conjunto, como mercancías. Esto es importante porque hay reglas que se aplican a las mercancías, es decir, a los productos y a los bienes, pero no a los recursos.
Estos nos da nueve elementos diferentes a manipular (dinero, piedra, madera, agua, cítricos, caña de azúcar, tabaco, cajas de puros y botellas de ron), que se dividen en cinco grupos diferentes (dinero, recursos, productos, bienes y mercancías) siendo uno de ellos (las mercancías) una agrupación de varios de los grupos anteriores…

Los cubos son los recursos (rojo: piedra, crudo: madera y azul: agua), los prismas octogonales son los productos (verde: tabaco, blanco: caña de azúcar y naranja: cítricos). La botella roja es el ron, y el cubo achatado marrón son las cajas de puros.
Y todo esto, por supuesto, para acabar convertido en la moneda universal de los eurogames: puntos de victoria.
Cuba es, además, un "frankenjuego" porque ensambla y reutiliza sin pudor mecanismos de, por lo menos, Puerto Rico, Caylus y Los Pilares de la Tierra.
Cuba es un claro ejemplo de juego "mueve cubos", un tipo de juegos que cada vez me aburren más, y que si además no tienen ni rastro de elegancia (una de las connotaciones de elegante es sencillez, y lo explicado anteriormente es justamente lo contrario) como sucede con éste, mi interés por ellos se reduce exponencialmente.
Si no fuera porque este año apareció Thebes, una pequeña joya que sabe conjugar a la perfección mecanismos de eurogame con una fuerte relación con la ambientación, manteniendo al mismo tiempo una sencillez (elegancia) encomiable, pensaría que quizá debería empezar a replantearme mi gusto por los juegos de estilo alemán, o al menos por los juegos de gestión de recursos dirigidos a jugadores serios, porque cada vez más me encuentro con que jugar a ciertos juegos me aburre en lugar de divertirme.
Y esto es más importante de lo que parece, porque cuando juego lo que busco normalmente es diversión, más que un desafío personal y un reto intelectual.
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La BSK.