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martes, 8 de junio de 2010

Aplicación de Android para el juego de cartas Lost Cities

Hace ya unas semanas que jubilé mi limitado, pero fiable, robusto y de bateria inacabable, Nokia 6131 y me introduje en el mundo de los smartphones (y de la carga diaria de la batería), vía un HTC Desire con Android.

Años atrás había tenido una Palm m100, de cuando aún eran en blanco y negro, y funcionaban con pilas que duraban más de una semana...

En dispositivos de este tipo lo primero que uno se dedica a buscar son aplicaciones que puedan ser útiles para sacarle rendimiento al aparato. En mi caso, por supuesto, casi lo primero que busqué fueron aplicaciones relacionadas con los juegos de mesa.

Así pues, inicio con esta entrada lo que espero sea (ya veremos en qué acaba) una serie dedicada a comentar las aplicaciones del sistema operativo Android que nos pueden ser útiles a los aficionados a los juegos de mesa que utilizamos teléfonos inteligentes con el sistema operativo de Google.

Lost Cities CCSKC

Y la primera es una pequeña aplicación destinada a servir de ayuda durante las partidas del juego de cartas Lost Cities de Reiner Knizia, publicado en español por Devir con el título Exploradores y que fue Juego del Año en España en 2006. Hace tiempo escribí una reseña sobre el juego.

Nada más abrir la aplicación nos encontramos con esto: un 44 bien grande en el centro de la pantalla.

¿Qué significa este número, qué función tiene? Si fuera un 42, al menos estaría claro...

Sólo hay que pensar un momento, y conocer el juego, para saber a qué se refiere. Son las cartas que hay en la pila al principio de la partida: el juego incluye un total de 60 cartas, es para dos jugadores y cada jugador recibe al principio de la partida 8 cartas como mano inicial, así que 60 - 8 - 8 = 44.

Dando un toque en la pantalla automáticamente descuenta una carta, así que indica en todo momento las cartas que quedan en la pila, información muy útil teniendo en cuenta este párrafo del reglamento original:

"El juego termina cuando un jugador roba la última carta de la baraja. Los jugadores pueden contar las cartas que quedan en la baraja para planificar sus jugadas."

La aplicación además da la opción, mediante la librería Text-To-Speech Extended (si no está instalada, propone su instalación), de decir el número de viva voz. Puede parecer una tontería, pero resulta útil no tener que mirar la pantalla cuando el otro jugador la toca para descontar la carta que acaba de robar y simplemente escuchar el número, mientras sigues mirando tu mano y pensado en lo que vas a jugar. El problema es que, al menos en mi caso, no todos los números los dice en español y sale una mezcla rara de números en español, inglés y diría que incluso algunos en alemán.

Si giramos el móvil 90º (y sólo funciona así, no se puede acceder mediante ningún botón ni tocando la pantalla) nos encontramos con lo que se muestra en la imagen de la izquierda.

Esta pantalla equivale al tablero de juego y tiene los colores en el mismo orden: rojo (red), verde (green), blanco/¿gris? (¿gray?), azul (blue) y amarillo (yellow).

En el recuadro de la esquina inferior derecha aparece el texto: hhh2345678910, que es el tamaño máximo que puede tener una expedición. Las haches representan las cartas de inversión, y los números las cartas de expedición. Pulsando encima del recuadro aparece el teclado, y podemos modificar el texto para indicar la cartas de cada expedición.

Una vez hecho hay que ocultar el teclado y se vuelve a la pantalla anterior. En ella se pulsa en la casilla correspondiente y la aplicación calcula automáticamente el valor de la expedición y lo suma al total. La fila inferior corresponde al jugador P1 y la superior al jugador P2.

En la imagen de la izquierda se puede ver un ejemplo de expedición (h45679) y el cálculo sería así: 4 + 5 + 6 + 7 + 9 = 31 - 20 = 11 x 2 = 22.




Conclusión

La aplicación cumple con su función. Sin embargo, es poco intuitiva (me costó un rato entender cómo funciona y no tiene ningún tipo de ayuda) y se nota que aún está poco trabajada.

Por ejemplo, si te equivocas al descontar una carta de más o de menos no hay forma de modificar el contador. Perfectamente se podría incorporar una opción para ello mediante una pulsación prolongada.

El contador de puntos está bien pensado, pero la introducción de las cartas de cada expedición es un poco farragosa al tener que hacerlo con el teclado estándar. Una posible futura mejora sería incluir una pantalla desde la que seleccionar directamente las cartas de inversión y expedición. Además, en alguna prueba que he hecho me da la impresión de que tiene algún fallo cuando en una expedición se introduce más de una carta de expedición (las haches).

En definitiva, la aplicación funciona y es útil, pero aún le falta una buena mejora de ergonomía y usabilidad.

La podéis encontrar fácilmente buscando Lost Cities CCSKC desde el Market de vuestro teléfono con Android. O utilizando el siguiente código QR. Es gratuita.

viernes, 7 de julio de 2006

Exploradores (Lost Cities) o La primera impresión no es siempre la que cuenta



La primera impresión es la que cuenta, no siempre es buena, y en ocasiones resulta difícil superarla y volver a aproximarse a lo que fuera que la propiciara.

En este caso mi primera impresión de Lost Cities (Exploradores en edición española) no fue muy buena. Simplemente, el juego no me convenció, me pareció tonto, insulso y no lo acabé de entender. Así que procedí a archivarlo en el rincón de mi mente catalogado como “juegos-a-los-que-he-jugado-pero-no-quiero-repetir-y-aún-menos-comprar”.

Pero uno nunca sabe qué le depararán los designios de la vida, así que mi camino y el de Exploradores se volvieron a cruzar a consecuencia de la reciente edición en castellano que ha hecho Devir. Me leí las reglas y me encontré, por obra y gracia de alguna alquimia retorcida, con un juego muy diferente al que recordaba. En lugar de tan sólo cartas con números descubrí un reglamento que simulaba expediciones a mundos y ciudades perdidas, de manera bastante abstracta, cierto, pero al mismo tiempo tan sencillo que tiene esa obviedad que sólo se hace patente una vez revelada.

Exploradores es un juego de cartas para dos jugadores diseñado por Reiner Knizia. Los jugadores representan ser exploradores que compiten en hacer expediciones y conseguir sacarles rentabilidad, porque tienen un coste inicial que resulta difícil amortizar y aún más superar.

Componentes

Se compone de 60 cartas y un tablero. Las cartas están divididas en cinco colores diferentes que representan cinco expediciones. Cada expedición se compone de nueve cartas numeradas del 2 al 10 y de tres cartas de inversión. Las cartas son bastante más grandes de lo habitual e incluyen una ilustración que, cuanto más alto es el número, más se acerca al destino final.


Un montaje en el que se puede ver que las cartas de cada expedición forman, todas ellas, una única ilustración.


El tablero no es realmente imprescindible, pero añade un toque de color al juego y sirve para justificar parte del precio que, considerando la presentación, el rendimiento que se le puede llegar a sacar y cómo es nuestro mercado de juegos, me parece muy justo.


Un ejemplo de partida, con el tablero en el centro.


El juego

En su turno cada jugador debe jugar una carta y para ello tiene dos posibilidades: puede añadir una carta a una expedición o puede descartarla. Al jugar una carta en una expedición el único requisito es que la carta jugada debe ser de valor superior a la anterior. Las cartas de inversión sólo se pueden jugar al principio de las expediciones (lógico, una vez se está en plena selva, machete en ristre abriendo camino por la maleza, ya es tarde para perseguir a los inversores en busca de capital). Si se decide descartar, entonces la carta se pone boca arriba en su lugar correspondiente en el tablero, cubriendo los descartes anteriores del mismo color.

Lo último que se hace en el turno es robar una carta y añadirla a la mano. Se puede robar del mazo, con lo que no se sabe qué puede salir, o se puede robar una de las cartas que se han descartado al tablero, con lo que se sabe exactamente lo que se coge.

Y poco más. Este proceso se repite hasta que se roba la última carta del mazo, momento en que se acaba la partida y se cuentan puntos.

Se acostumbra a jugar tres partidas, y el ganador es el jugador con más puntos al cabo de las tres.

La puntuación

Si el lector conoce otros juegos del autor (Tigris & Euphrates, Samurai, Stephenson's Rocket), sabrá de su afición por los sistemas de puntuación inusuales. En el caso que nos ocupa no podía ser menos, y, además de ser el toque maestro del juego, resulta completamente coherente con la ambientación.

Cualquier expedición que se haya iniciado tiene, sólo por ello, un coste de 20 puntos negativos, que representan el coste de los preparativos y material necesario para ponerla en marcha. A continuación se suman los valores de las cartas de expedición que tenga, que se suman con los puntos negativos. Así, si el total de las cartas de expedición es superior a 20, la expedición se puede considerar que ha sido rentable porque se ha conseguido lo suficiente para cubrir costes (por ejemplo, una expedición de 2+4+6+9+10 sería 31 + [-20] que daría un total de 11 puntos) y además ha obtenido beneficio. Si es inferior a 20, la expedición ha fracasado porque se ha perdido dinero (por ejemplo, una expedición de 4+6+5 sería 15 + [-20] para un tal de -5 puntos). Una expedición que no se haya iniciado no tiene coste y tampoco aporta puntos.

Las cartas de inversión sirven como multiplicadores. Una carta de inversión equivale a un x2, dos a un x3 y tres a un x4. Pero actúan sobre el valor de expedición sea positivo… o negativo. Así que no se pueden jugar al tuntún. Si se ha pedido capital para una expedición más vale que ésta sea rentable, porque si no las pérdidas pueden ser catastróficas e, incluso, anular los beneficios del resto de expediciones.

Por último, una expedición que conste de ocho o más cartas (incluyendo las inversiones) gana una bonificación de 20 puntos adicionales.

Conclusión

En Exploradores cada carta que se juega cuenta. Una simple carta mal jugada puede suponer el perder la partida. Todas las decisiones son difíciles y, sin embargo, el juego es rápido y no cansa. Las reglas se explican en cinco minutos escasos, y las partidas duran aproximadamente un cuarto de hora.

El final de la partida se produce cuando se agotan las cartas de la baraja y esto provoca situaciones curiosas. No es raro en una partida ver cómo un jugador roba cartas del tablero, incluso aunque no se le sean útiles, para prolongarla lo máximo posible y que le dé tiempo a jugar las cartas interesantes que tiene en la mano, mientras el otro jugador sólo descarta y roba del mazo porque ya ha hecho todo lo que podía y lo que le interesa es que la partida se acabe cuanto antes para evitar que su oponente puntúe más que él.

En este caso la “primera impresión” ha sido vencida, y me alegro, porque Exploradores me ha parecido una pequeña joya. A ver si la próxima partida consigo hacerla con la banda sonora de Indiana Jones de fondo…

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