lunes, 30 de noviembre de 2009

Nueva traducción: Halma y Damas Chinas

Esta traducción ya hacía bastantes meses que estaba hecha y enviada, pero hasta hoy no me había acordado de buscarla y publicarla aquí.

En este caso se trata de un juego clásico. O, más bien, dos juegos clásicos: Halma y Damas Chinas. Son juegos con las mismas reglas, que sólo se diferencian en la forma de tablero y en la cantidad máxima de jugadores.

Aún no he tenido en mis manos este juego, pero por otro juego de la Classic Line de Schmidt Spiele que tengo y por lo que veo en las fotos, supongo que se tratará del mismo tipo de edición: con buena calidad (tableros de cartón y piezas grandes de madera: Großen Spielfiguren aus Holz) y a un precio más que asequible.

De cada juego, además, se incluyen múltiples variantes, muchas de las cuales desconocía por completo.

A continuación tenéis el reglamento de este juego, que además del castellano incluye varios idiomas más:

jueves, 12 de noviembre de 2009

Impresiones lúdicas (y 5)

Desde la última entrega de estas impresiones lúdicas he jugado por primera vez a muchos juegos y he vuelto a jugar a juegos que ya conocía. Voy, pues, con la ración de pequeños comentarios e impresiones sobre ellos.

Dungeonquest (1987)

Tengo grandes recuerdos de un verano, puede que haga más de quince años, en el que cada día iba por la tarde a una ludoteca de Barcelona y, entre otras cosas, casi siempre jugábamos una o dos partidas a este juego.

Dungeonquest es puro azar, pura diversión. En el reglamento hay una sección con consejos estratégicos, pero en un juego como éste, en el que tres de cada cuatro cosas que suceden son malas para el personaje, la estrategia no tiene mucho lugar.

Puede ser un juego frustrante, porque es perfectamente posible quedarse atascado sin poder avanzar ni retroceder, ni hacer nada más a los pocos turnos de empezar a jugar, pero bien dosificado, y jugado con el ánimo adecuado resulta en partidas con abundantes risas y momentos para recordar. Además, la duración de las partidas es la adecuada: ni tan largas para aburrir, ni tan cortas que no permitan explorar sus posibilidades, porque se juega siempre en una cantidad limitada de turnos.

La única pega, hoy en día, es que está absolutamente descatalogado (es un juego de 1987) y que, aunque se puede encontrar de segunda mano, acostumbra a alcanzar precios prohibitivos, sobre todo las expansiones. Si estás dispuesto a trabajar un poco, puedes fabricarte artesanalmente tu propio ejemplar (incluso con un tablero modificado que permite jugar hasta a ocho jugadores, cuando el juego normal permite un máximo de cuatro).

Tales of the Arabian Nights (2009)

Hay juegos que se juegan para ganar. Y hay juegos, como éste, que se juegan por la experiencia de jugarlos.

En Tales of the Arabian Nights hay un ganador, no es un juego colaborativo. Pero lo que importa es lo que sucede durante la partida, porque es un juego narrativo parecido, en cierto modo y salvando las distancias, a los libros de Elige tu propia aventura.

Sólo he jugado una partida, así que aún no he jugado lo suficiente para saber si las decisiones que se toman influyen realmente en los resultados, o si realmente tanto da elegir al azar. Sin embargo, mientras jugaba intentaba crear mi propia historia, elegir según cómo creía que se tenía que comportar mi personaje y según el resultado que me imaginaba que podía obtener.

Lamentablemente para poder jugar es imprescindible saber inglés, porque la pieza central del mecanismo es un libro de 300 páginas con más de 2000 párrafos que hay que ir leyendo durante la partida. Las posibilidades de verlo traducido al español son casi nulas porque, de hecho, ya es sorprendente que alguien se haya atrevido a editar (reeditar, más bien, que el juego original es de 1985) un juego así en los tiempos que corren.

Small World (2009)

Hay juegos que me gustan y juegos que no me gustan. Pero también existe otra categoría personal en la que pueden entrar: los juegos que me resultan agradables de jugar y los juegos que me resulta desagradable jugarlos.

Small World entra en la categoría de juegos que me resultan agradables de jugar. Lo que esto quiere decir es que es un juego que no me compraré, que no tengo interés en tener, al que probablemente nunca pediré jugar pero que, si alguien me propone participar en una partida lo haré gustoso porque, de nuevo, me resulta agradable de jugar.

Me gusta que la puntuación sea oculta y se desvele al final de la partida, como en Puerto Rico. Contribuye a que las decisiones tomadas durante la partida no estén basadas únicamente en los puntos de victoria, aunque sean el fin último del juego. Me gusta que, pese a que casi todas las conquistas que se hacen durante el turno son completamente deterministas (se sabe seguro el éxito o el fracaso), exista la posibilidad de jugarse la última conquista a una tirada de dado, lo que le da un componente de emoción que aporta sabor al juego, como un toque de especias en un plato. Me gusta que siempre se pueda avanzar, porque cuando la raza con la que juegas ya está en las últimas siempre se puede "declinar" y empezar de nuevo con otra...

En conclusión, un juego que no me atraía en un primer momento y que no pensaba que me fuera a gustar, pero del que he disfrutado mucho las partidas en las que he participado.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Un "marker" no es un marcador, y un "counter" no es un contador

Hay dos términos que se utilizan en los reglamentos de juegos en inglés: marker y counter. En muchas ocasiones se traducen directamente como marcador y contador. Pero, esta traducción, desde mi punto de vista, tiene un problema.

Un reglamento ha de ser algo lo más claro de entender posible. Una norma básica es que cada elemento del juego ha de tener un nombre único e inequívoco, que haga imposible (o, al menos, difícil) confundirlo con otro elemento diferente.

Ahora, una pregunta con un poco de trampa: ¿qué nombre habitualmente recibe el instrumento donde se anotan los resultados en un encuentro deportivo?

Exacto: marcador. O, incluso, contador.

Veamos la definición de estas dos palabras según la RAE:

He marcado en rojo las acepciones que creo más relacionadas con el tema que nos ocupa.

En muchos juegos, especialmente en los eurogames, se incluye un "elemento" cuya función es llevar el control de variables del juego medidas en puntos. Lo más habitual es que el juego incluya uno solo de estos "elementos" cuya función es llevar el control de los puntos ganados por los jugadores que determinarán el vencedor de la partida, pero bastantes juegos incluyen múltiples "elementos" destinados a llevar el control de diferentes parámetros.

En los reglamentos en inglés estos "elementos" se acostumbran a llamar track. En el caso del dedicado a controlar los puntos de victoria de los jugadores su nombre habitual es scoring track.

Y aquí es donde se produce el problema al que me refería en el primer párrafo, complementado por lo que digo en el segundo párrafo.

Si marker se traduce por marcador, y counter se traduce por contador, y una norma básica de los reglamentos es que no se debería utilizar la misma palabra para referirse a elementos diferentes, de pronto nos encontramos con que no se puede traducir track por marcador (o contador) -que, vistas las anteriores definiciones de la RAE, sería lo más correcto y, mucho más importante aún, lo más claro- porque esa palabra (o palabras) ya está "ocupada" en otro elemento del juego.

Por este motivo en algunos juegos nos encontramos con escalas, en otros con pistas, en algunos con hileras... cuando lo más sencillo, y lo más claro, sería tener marcadores.

La traducción que yo utilizo, salvo excepciones, para marker es indicador, y para counter algo tan sencillo y tan obvio como ficha, lo que me libera el término marcador para el uso que me parece más adecuado.

Por supuesto, soy un traductor amateur sin formación que me respalde, y estos son los criterios que yo utilizo, que no tienen por qué ser los correctos.

¿Qué opináis vosotros, amigos lectores?

miércoles, 28 de octubre de 2009

Sobre traducciones, revisiones y países

Algunas pequeñas diferencias sobre la forma de pagar traducciones y revisiones de reglamentos de juegos en tres casos ilustrativos:

1. Normalmente traduzco juegos para un editorial española; del inglés en solitario, y del alemán en colaboración con mi novia, nativa alemana. Pagan un precio justo, llamémoslo X.

2. Hace un mes colaboré con una gran empresa juguetera extranjera, con importante presencia en España y en el mundo, que va a publicar unos cuantos juegos de mesa en España en los próximos meses. En este caso mi labor no era traducir el reglamento, sino revisar la traducción, asegurándome de que fuera coherente con los términos usados habitualmente en España (lo que llaman "localización") y de que los reglamentos fueran comprensibles. En este caso, sólo por "revisar", me pagan aproximadamente X multiplicado por tres o incluso cuatro.

3. Hace unas dos semanas el autor de un juego presentado en Essen contactó conmigo a través de BoardGameGeek. Su juego está editado en alemán y en inglés. Hay disponible ya en la web una traducción al francés, y estaba interesado en una traducción al español. Hablamos de las condiciones, le dije mi tarifa habitual, ajustada un poco (X+1 ó X+2) porque el mismo autor reconocía que su juego es un poco complejo y, por tanto, más difícil de traducir que otros. Me respondió diciendo que la editorial no quería pagar en efectivo por la traducción, que sólo dan juegos porque es lo habitual y que al traductor francés le habían pagado con sólo tres juegos. El autor se ofrecía a pagar la traducción por su cuenta, pero al final no acepté porque no veía las cosas claras.

Tres casos diferentes, con tres empresas diferentes, de tres países diferentes. El caso 2 es excepcionalmente bueno. El caso 1 es justo, colaboro habitualmente con ellos y me gusta mucho el trato, lo que hago y los resultados. El caso 3 demuestra que, aunque tendamos a pensar que todo lo que se hace fuera de España es mejor, hay situaciones en las que es peor: "sólo dan juegos [por las traducciones] porque es lo habitual".

No hay doy ningún nombre en esta entrada por el motivo obvio de evitarme problemas.

lunes, 19 de octubre de 2009

24h de juegos de mesa en Sabadell

Este pasado fin de semana, de nuevo gracias a la excelente organización de El Refugio del Sátiro, me he pasado 24 horas seguidas jugando a juegos de mesa. La prueba es ésta:

domingo, 20 de septiembre de 2009

Marco Polo hecho en casa

De pequeño me pasé muchas tardes de sábado y domingo jugando a En busca del Imperio Cobra y a La Maldición del Templo Cristal. Y pasé también muchísimas horas mirando catálogos y soñando en tener el resto de juegos de tablero que en aquellos tiempos editaba Cefa.

Sin embargo de este juego, Marco Polo, nunca tuve constancia. Recuerdo que la primera vez que alguien me habló de él fue en el Queimada, cuando la esposa del propietario me explicó que era uno de sus juegos favoritos.

Más tarde, gracias a los esfuerzos y colaboración de algunos usuarios de La BSK los archivos necesarios para fabricar el juego en casa estuvieron disponibles.

A continuación, unas fotos del resultado final:


jueves, 10 de septiembre de 2009

Jornadas Homínidos 2009

Como muchos otros compañeros de afición y de bitácora a partir de mañana y hasta el domingo estaré en Granollers, en las Jornadas Homínidos 2009.

Se trata de unas jornadas de juegos de mesa que se celebrarán en el Hotel Granollers organizadas por Homo Ludicus.

Voy a tener la oportunidad de jugar mucho, de aprender nuevos juegos, de conocer a muchísima gente que sólo conozco de intercambiar mensajes en La BSK y, lo mejor, de poder ir a descansar un rato cuando esté cansado de tanto ocio simplemente subiendo un par de pisos en el ascensor.

Pasarse el día jugando en buena compañía es una gran cosa, y si además se hace con estilo y comodidad es algo aún mejor.

El hotel tiene Internet por Wifi, y me llevo el ultraportátil, así que si encuentro un momento entre tanta partida intentaré comentar algo en vivo.

¡Nos vemos mañana en Granollers!

martes, 8 de septiembre de 2009

Impresiones lúdicas (y 4)

Las vacaciones de verano las he pasado en Alemania, donde he jugado (y comprado) muchos juegos. De hecho, he jugado a tantos juegos nuevos que voy a hacer los comentarios sobre ellos en varias entradas, porque serían demasiados para una sola. Y supongo que después de esta entrega y de la siguiente aún vendrán más, porque este fin de semana largo (el día 11 es festivo en Cataluña) me voy a Homínidos donde espero jugar a muchos juegos nuevos más.

Fluch der Mumie (2008)

Extracto (de memoria) de una conversación real entre mi novia y yo, hablando de este juego:

YO: Si este juego hubiera salido cuando era pequeño, estoy seguro de que estaría flipando con él.

MI NOVIA: Pero... ¡ya estás flipando con él ahora!

Y ciertamente, tiene razón. Como ya he dicho en alguna ocasión anterior, hablando de Rattle Snake, los imanes me fascinan y, por propiedad transitiva, los juegos con imanes también.

Fluch der Mumie (La maldición de la momia) funciona muy bien y es muy tenso. Utiliza un sistema de dados muy curioso que regula a la vez el movimiento de los aventureros y de la momia (un jugador hace de momia que intenta cazar a los aventureros), y que permite que la momia juegue incluso fuera de su turno, entre los turnos de los otros jugadores.

Según explican en Jugam@s Todos el juego tiene edición internacional, incluyendo el castellano entre sus idiomas, aunque parece que es imposible de encontrar. Una pena, porque es un juego que puede encontrar hueco en casi cualquier ludoteca.

Keltis: Das Kartenspiel (2009)

De Lost Cities, un juego de cartas para dos jugadores, salió Keltis, un juego de tablero para dos a cuatro jugadores que, además, ganó el Spiel des Jahres 2008. Y ahora, del juego de tablero sale un juego de cartas para dos a cuatro jugadores. Semejante pirueta "aprovechativa" de un juego sólo podía ser fruto de Reiner Knizia, que desde hace unos años parece que ha sustituido por completo originalidad por eficacia y rentabilidad.

Sin embargo, por los pocos euros que vale el juego de cartas de Keltis (comprado directamente en Alemania me ha costado 6€) es un juego que merece la pena y que, incluso, me gusta más que su hermano mayor de tablero, porque es muy más directo: sólo se juegan cartas, no hay que jugar cartas, mover pieza, coger ficha, contar puntos...

Se parece mucho al juego de tablero pero, por ejemplo, la forma de conseguir las piedras de deseo es diferente.

Viene presentado en una caja pequeña, igual a las que ha utilizado desde siempre Amigo Spiele para sus juegos de cartas, así que ocupa muy poco espacio y es muy portátil.

Zack & Pack (2008)

Antes de nada, un aviso para los que odian comprar cajas llenas de aire. No lo he comprobado, pero creo que los componentes de juego cabrían perfectamente en una caja del tamaño utilizado en las expansiones de Carcassonne. Sin embargo, viene en una caja cuadrada de tamaño Los Colonos de Catán... La razones de mercado, son eso, razones de mercado (lo sé, acabo de decir una absoluta perogrullada).

En el juego los jugadores tienen que elegir el camión más adecuado para cargar todas sus piezas (fichas de madera, desde cubos hasta barras), y esta elección se hace en tiempo real y simultáneamente. O sea, que hay que saber estimar a simple vista el volumen de la carga que tenemos y escoger el camión más adecuado porque si sobra carga, hay que pagar, y si sobra espacio en el camión, también hay que pagar.

Por el tamaño de la caja, por el precio y por la duración de la partida no es un filler, pero es un juego divertido y tonto (en el buen sentido de la palabra, ya me entendéis) que acostumbra a gustar cuando se saca a la mesa. El problema, habitual en el tipo de juego que se trata, es que es posible que a algunos jugadores se les dé mucho mejor que a los demás, y viceversa.

Ticket to Ride: El juego de cartas (2008)

Lo bueno de fiarse del gusto y las recomendaciones de los amigos es que normalmente se coincide en gustos con ellos. Lo malo es acabar comprando este mal remedo de Mamma Mia!

Toda la tensión de las versiones de tablero se pierde. La posibilidad de perder una ruta porque otro jugador la haga antes no existe en el juego de cartas, y se sustituye por la posibilidad de perder algunas cartas si otro jugador juega más del mismo color. El elemento de memoria introducido es necesario para que el juego funcione y recupere el interés que se ha perdido al no haber conflicto por la rutas, pero lo hace muy frustrante y exige una concentración durante la partida que elimina la posibilidad de cualquier tipo de "metadiversión" relacionada con el juego. Es decir, los jugadores tienen la cabeza tan ocupada memorizando lo que han jugado (o creen haber jugado) que la charla intrascendente, los chistes malos y demás comentarios habituales durante una partida se pierden por completo.

Los dibujos de los trenes de las cartas son bonitos, pero es lo único que tiene este juego relacionado con el tema de los trenes. El juego de tablero podría tener otro tema, pero el que tiene parece y se siente natural. Mientras que en este caso, en el juego de cartas, el tema es lo de menos y podría ser cualquier otro porque no hay la sensación de estar conectando ciudades.

Algunos juegos son divertidos. Otros plantean un reto. Algunos juegos (los mejores, normalmente) son las dos cosas a la vez: divertidos y desafiantes. Sin embargo el juego de cartas de Ticket to Ride no es divertido (la cabeza está muy ocupada memorizando), no es desafiante (hay poco control y es muy fácil equivocar la cuenta), y eso provoca que, al menos en mi caso, jugarlo me resulte una experiencia desagradable. Y lo tengo muy claro: juego para divertirme, si un juego no sólo no me divierte sino que además me lo hace pasar mal, entonces no es un juego para mí.

Por cierto, el juego aún lo tengo. Se salva de la quema porque a mi novia sí le gusta.

martes, 1 de septiembre de 2009

...aber bitte mit Sahne - Traducción

El destino ha querido que tenga este juego y que haya hecho esta traducción.

Como es lógico, normalmente, sólo compro los juegos que me han llamado la atención o que me han interesado. Éste no es el caso de este juego. Lo había visto, había leído de qué iba y no me había interesado especialmente, así que había pasado al olvido relativo.

Este verano he pasado las vacaciones en Alemania y fui unos días a Hamburgo, en tren. Para ello tuve que coger el tren de cercanías hasta Dortmund, y allí esperar más o menos una hora hasta coger el intercity hasta Hamburgo. Curioseando en un kiosko encontré revistas sobre juegos de mesa (en alemán, por supuesto). Compré varias, entre ellas el número de abril de 2009 de Spielbox, que incluía la expansión para ...aber bitte mit Sahne. Me pareció curioso, pero ahí quedó la cosa.

La cuestión es que cuando estaba en Hamburgo no tenía ninguna intención de mirar ni de comprar más juegos, porque ya había comprado juegos de sobra.

Y ahora un inciso: en Alemania casi todas las librerías grandes (y bastantes de las pequeñas, también) tienen una pequeña sección con una selección de juegos. El criterio que siguen para hacer esta selección nunca me ha quedado muy claro, porque te puedes encontrar con lo más típico (Los Colonos de Catán y el ganador del Spiel des Jahres de turno) o con los juegos más marcianos del catálogo de Adlung Spiele.

Así que ahí estaba yo, en la librería del Europa Passage de Hamburgo. Los libros en alemán... como que aún no me interesan mucho (mi conocimiento del idioma alemán es anecdótico), pero los juegos sí. Fui a buscar la sección de juegos, y tenían un ejemplar de ...aber bitte mit Sahne y bien de precio, y el resto, como se dice, es historia.

Es un sencillo juego de mayorías, que hace uso de la mecánica ya vista en San Marco de que un jugador reparte y los demás eligen. Aunque en este caso se trata, literalmente, de repartir una tarta (aunque de fichas de cartón).

El nombre del juego, traducido del alemán, significa literalmente "...pero, por favor, con nata". Es el título de una conocida canción de 1976 de Udo Jürgens, un cantante austriaco popular en Alemania.

Y a continuación, después de toda esta explicación, os dejo la traducción al español de ...aber bitte mit Sahne, que incluye también la traducción de las reglas de la expansión de Spielbox. Si lo he hecho bien ha de tener el mismo tamaño que las reglas originales, de forma que se pueden recortar para que entren sin problemas en la caja.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Movimiento de la momia en Fluch der Mumie

Ayer por la noche pude disfrutar de una divertidísima partida a Fluch der Mumie (La Maldición de la Momia, aunque en su edición internacional se llama Pyramid).

Se trata de un juego que hace uso de imanes sobre un tablero vertical. Un jugador hace de momia, desde un lado del tablero, y el resto de jugadores de exploradores, todos desde el otro lado del tablero. En esta entrada de Jugamos Tod@s hay una explicación más extensa del juego.

Y a continuación tenéis un vídeo en el que se ve cómo se mueve la momia y atrapa a uno de los exploradores.



Un juego realmente divertido y original. Creo que me apetece otra partida...

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