viernes, 16 de noviembre de 2007

Mis veinte series favoritas de la televisión

De nuevo me alejo del tema de esta bitácora, aunque en este caso es para tratar sobre una de mis otras principales aficiones: las series de televisión. Es una afición que tengo desde siempre, aunque durante bastantes años la abandoné cuando me harté de que las cadenas de televisión hicieran lo que les daba la gana con las fechas y horarios de emisión. Gracias a los canales de Televisión Asíncrona ;-) desde hace unos años la he recuperado porque ahora puedo ver las series que quiero, cuándo y cómo quiero, sin depender de los caprichos del contraprogramador de turno.

Todo es por un meme que me ha pasado Gurney que consiste en hacer un listado de mis veinte series de televisión favoritas. Como no sé el tiempo que tengo disponible ahora mismo iré haciendo la lista poco a poco, actualizando la entrada, hasta completar la lista, momento en el cual pasaré el testigo del meme.

Éstas son, siguiendo el orden estricto por el cual me he acordado de la serie, o sea, sin ningún orden en concreto:

  1. Doctor en Alaska: No sé si es la mejor serie de televisión que se ha hecho nunca, pero sí tengo claro que es la que más me ha gustado. A pesar de ser una serie que casi siempre se emitió de madrugada, a lo largo de los años me he encontrado con que muchos conocidos también la seguían con pasión.

  2. Magnum P.I.: Tom Selleck no se convirtió en Indiana Jones por hacer esta serie. Vista ahora se nota que la serie se hizo en los años ochenta, pero yo siempre recordaré con muchísimo cariño los episodios que veía de pequeño en la televisión autonómica.

  3. Star Trek: Más que una serie, un montón de series sobre ciencia ficción amable y positiva. Tan sólo he visto entera La Nueva Generación, pero no pierdo la esperanza de algún día encontrar el tiempo suficiente para acabar de ver el resto de series que componen el universo Star Trek.

  4. La Bella y la Bestia: No, no se trata de la película de animación de la factoría Disney, ni tampoco del cuento de hadas tradicional. Linda Hamilton era la bella y Ron Perlman, la bestia. Cada episodio se acercaba peligrosamente al sentimentalismo y la ñoñería, pero siempre se salvaban convirtiéndose en poemas en movimiento con una poderosa, atractiva y extraña belleza.

  5. Battlestar Galactica 2003: Una serie de ciencia ficción que es la cara opuesta a Star Trek: oscura, violenta, cruel y desesperanzada. Para mi gusto, una de las mejores series que he visto en mucho tiempo. La definición de sus personajes y la profundidad de sus guiones hacen que trascienda el género: no es sólo una buena serie de televisión de ciencia ficción, es una buena serie de televisión, independientemente de su temática.

  6. Friends: A lo largo de los diez años (que se dice pronto) que duró su emisión en antena se hicieron 238 episodios. Gracias a la Televisión Asíncrona los he visto todos y cada uno. A pesar de ello, cuando veo la televisión de toda la vida (las pocas veces que lo hago), si dan algún episodio lo vuelvo a ver y, lo más importante, a reírme como si fuera la primera vez. Una obra maestra de la series americanas de comedia. Aunque claro, te tienen que gustar las series americanas de comedia...

  7. Veronica Mars: Descubrí esta serie por un comentario que hizo Pedro Jorge en su blog que me llamó mucho la atención. La serie sólo duró tres temporadas, y ciertamente la primera fue la mejor de todas. Sin embargo, Veronica Mars se había convertido para mí en una de esas series que se sigue más por el personaje que por las historias y me hubiera encantado que continuara.

  8. Robotech: Una serie de animación americana creada a partir de tres series de animación japonesas sin relación directa entre ellas, con episodios remontados, diálogos reescritos... Como suena. Casi la creación de un demiurgo loco si no fuera por el excelente resultado. Aún recuerdo la sorpresa que fue el episodio en que se desveló la diferencia que había entre los humanos y los zentraedi. La tengo enlatada, esperando a encontrar el tiempo para disfrutarla de nuevo.

  9. Urgencias: Una demostración de lo paradójico de la vida: una serie de televisión que dejé de ver porque la tenía que ver en televisión. Los continuos cambios de fecha y horario de emisión me acabaron ganando y dejé de ver una serie que me enganchaba en cada episodio. En Estados Unidos sigue en emisión y ya va por la temporada catorce.

  10. Campeones: No me gusta el fútbol. Sinceramente, no le encuentro el sentido a ver las evoluciones de veintidós personas sobre un campo de césped durante casi cien minutos para que en muchas ocasiones el objetivo del juego (los goles) no se produzca o se produzca apenas una o dos veces. Es decir, que el fútbol me aburre porque lo que tiene que pasar casi nunca pasa y, además, me parece poco espectacular y, por tanto, aburrido. Claro que con el baloncesto me sucede lo mismo pero a la inversa: me aburre porque cada dos por tres se encesta: sí, lo admito, los deportes me interesan en general bastante poco. Sin embargo, Campeones y sus campos de fútbol de fútbol con horizonte, su catapulta infernal y demás extravagancias japonesas me mantenía enganchado a la tele cuando tenía quince años porque eran todo lo contrario del fútbol real: espectaculares.

  11. Neon Genesis Evangelion: O como convertir en virtudes todos los tópicos del anime: robots gigantes, protagonistas adolescentes, animación limitada... Una serie que, como Galactica, trasciende su género por la credibilidad de sus personajes. Algunos episodios eran demasiado filosóficos y casi se perdían en sí mismos, y jamás consiguieron acabarla bien (a pesar de que se hicieron varios intentos adicionales en forma de películas); si no fuera por esto sería casi perfecta.

  12. Colombo: Una serie de misterio planteada al revés: cada episodio empieza con el crimen. La gracia de la serie está en el estrambótico detective Colombo y en ver cómo se las ingenia para conseguir que los propios criminales se delaten a sí mismos. Recuerdo especialmente un episodio en que el malo era un abogado. Cuando Colombo consigue que se delate y lo detiene hace algo que nunca había hecho hasta el momento: leerle la Advertencia de Miranda pero se tiene que ayudar de una chuleta porque como no lo había hecho nunca no se acuerda de memoria.

  13. Xena: La princesa guerrera: Puede que no sea la mejor serie de la historia, puede que no tenga el más mínimo rigor histórico, puede que le haya pegado varias patadas a la mitología griega... ¡pero es entretenida!

  14. House: Lo que se cuenta de que casi todos los episodios de House siguen una estructura muy similar es cierto. Pero los comentarios sardónicos del misántropo Doctor Gregory House mantienen por sí solos el interés. El perfecto ejemplo de serie que aguanta por el carisma del protagonista.

  15. Babylon 5: Una serie de ciencia ficción con un argumento de fondo planteado desde el principio para desarrollarse en cinco temporadas, ni más, ni menos. La empecé a ver cuando la daban por La Primera, pero los cambios de horario que sufrió (¡la llegaron a dar los sábados a las seis de la mañana!) me hicieron imposible seguirla. Como tantas otras la tengo enlatada, gracias a la Televisión Asíncrona, a la espera de encontrar el tiempo para disfrutarla como se se merece. Se la recomendé a un amigo, que se acabó enganchando, pero le costó. Aún recuerdo sus comentarios mientras todavía estaba en la primera temporada: "¿Cuándo va a empezar esta serie a estar bien? Porque de momento..."

  16. Superagente 86: Una parodia de las películas y series de espías, con la mayor cantidad de momentos absurdos por minutos que he visto jamás en una serie. Cuando conseguía convencer a mis padres para que me dejaran quedarme a verla por la noche en lugar de mandarme a la cama me sentía el niño más feliz del mundo. Era divertida e inocente, y la podían disfrutar por igual pequeños y mayores. Y un detalle que no sabía y acabo de leer en la Wikipedia: Don Adams, el Superagente 86, era la voz en inglés del Inspector Gadget, casi su álter ego en el mundo de la animación.

  17. N'hi ha que neixen estrellats (Some Mothers Do 'Ave 'Em): No sé si esta serie se emitió en alguna otra cadena autonómica aparte de en la catalana, así que no sé el título que se le puso en una posible emisión en castellano. El título en catalán hace referencia a este dicho: "N'hi ha que neixen amb estrella i n'hi ha que neixen estrellats", que viene a decir que los hay que nacen con muy buena suerte, mientras que otros son todo lo contrario. Frank Spencer, el protagonista de la serie, es un gafe profesional. Siempre tiene buena intención, pero cualquier cosa que hace está condenada al mayor de los desastres. Una serie de humor británica, con toda la mala leche que sólo el humor británico es capaz de conseguir. Todos sus episodios, sin excepción, me han hecho llorar de risa. Absolutamente memorable.

  18. Mujeres Desesperadas: Empezó con una primera temporada redonda: buenos personajes y un misterio a resolver que los implicaba a todos. A partir de ahí se ha convertido en una serie que tiene más de culebrón que de serie de misterio. Sin embargo, continúa siendo entretenida de ver y saben mantener el interés introduciendo en cada temporada nuevos personajes con secretos oscuros.

  19. Lois y Clark: Una curiosa mezcla entre superhéroes, supervillanos y comedia romántica que funciona con la precisión de un mecanismo de relojería. Los efectos especiales no eran perfectos, pero resolvían con dignidad todas las situaciones.

  20. Doctor Who: Es la serie de ciencia ficción más longeva de la historia de la televisión, aunque tiene truco: su protagonista, el Doctor Who, es un Señor del Tiempo que tiene la capacidad de regenerar su cuerpo cuando está cerca de la muerte. Esto permite cambiar al actor protagonista sin mayor problema. Hace muchos años en la televisión autonómica catalana se emitieron algunos episodios del cuarto doctor, y me rendí inmediatamente al encanto de una serie de ciencia ficción con decorados y efectos de cuatro duros, pero argumentos y conceptos completamente diferentes del resto de series. En 2005 la serie fue recuperada, con efectos por ordenador como manda el canon actual, y el resultado sigue siendo igual de bueno.
Pues ya está, me ha costado, pero aquí están mis veinte series favoritas de la televisión.

Paso el testigo a Sector 14, que sé de buena tinta que es tan aficionado a las series de televisión como yo, si no más.

3 comentarios:

  1. Me estas fallando titu, yo pensaba ver ahí Evangelion de las primeras primeras... señores, se sabía la canción de memoria en japonés.

    Confiesa cobarde!! XD

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  2. Y yo me sé la canción de la campaña de publicidad japonesa de la Sega Saturn, y no por ello soy menos nintendero.

    Referee.

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